
La Zona Franca es el ejemplo más claro de una circunstancia que en el Delta condiciona los plazos más que cualquier otra: el desalojo no empieza el día que llegan los camiones, empieza el día que se tramitan los permisos. Trabajar en un recinto con control de acceso significa acreditar previamente a cada operario y a cada vehículo, aportar la documentación de coordinación de actividades empresariales que exige el titular del recinto, presentar la evaluación de riesgos y los certificados de formación del personal, y solicitar ventanas horarias de entrada y salida que después hay que respetar sin excepciones. Esa tramitación puede llevar varios días y es, con diferencia, el motivo más habitual de que una salida arranque tarde. Nosotros la iniciamos en paralelo a la visita de valoración, no cuando la oferta ya está aceptada.
El parque construido de la Zona Franca es enorme y muy heterogéneo. Conviven naves logísticas modernas de gran altura con edificios industriales de décadas anteriores, almacenes de tránsito y depósito, talleres auxiliares y espacios de manipulación asociados al puerto y a la actividad aduanera. Eso significa que dentro de un mismo recinto podemos encontrarnos un desmontaje de racking de seis niveles con playa de maniobra y, a la vuelta de la esquina, una nave antigua de estructura metálica con cubierta que exige revisión antes de programar nada. El calendario, en cambio, es igual de estricto en los dos casos, porque la rotación de ocupantes aquí es constante.
La otra particularidad del recinto es la circulación interna. No se puede aparcar donde convenga, no se puede acopiar material fuera de la parcela, hay itinerarios de camión definidos y hay horas en que la densidad de tráfico pesado hace inviable una maniobra. Planificamos las cargas contando con eso: menos vehículos simultáneos, más rotaciones, y el material preclasificado dentro de la nave para que cada camión salga completo y no vuelva a medias.
El tercer asunto es la mercancía. En almacenes de tránsito y depósito es frecuente que quede producto que no pertenece al arrendatario, sino a cargadores o a clientes finales. Esa mercancía no se retira ni se destruye sin instrucción escrita de su titular: se aparta en una zona identificada, se inventaría y se entrega la relación para que cada propietario decida. Es el error más caro que se puede cometer en este entorno y el que más reclamaciones genera.
En VACIADOSZAFA hacemos el vaciado de naves y almacenes en Zona Franca con acreditaciones tramitadas antes de empezar, circulación pactada con el recinto y mercancía ajena inventariada, nunca retirada por iniciativa propia.
Quién desaloja una nave en Zona Franca y con qué plazo
Los encargos vienen del relevo de operador en una plataforma, del fin de una concesión o de un contrato de depósito, del traslado de una actividad auxiliar y de liquidaciones en las que un administrador necesita justificantes con fecha. En todos los casos hay una fecha de entrega ya comprometida con el siguiente ocupante.
Cómo son las naves de Zona Franca
Las acreditaciones de personal y vehículos, la coordinación de actividades empresariales y las ventanas horarias se tramitan a la vez que la visita de valoración, porque son la parte del calendario que no depende de nosotros y sí puede retrasar el arranque varios días.
Naves logísticas de gran altura
Racking de varios niveles y muelles múltiples.
Almacenes de tránsito y depósito
Mercancía de terceros e inventario controlado.
Naves industriales veteranas
Estructura metálica y cubierta a revisar.
Talleres y servicios auxiliares
Actividad de apoyo a puerto y aduana.
Cómo encajamos el calendario de Zona Franca
Ejecutamos dentro de las franjas autorizadas, con los itinerarios internos que marque el recinto, y montamos el expediente desde la primera jornada: cada salida con su justificante de entrega en planta autorizada, y el acta final en el formato que pida la propiedad o el administrador.
Contrato y fecha
Pedimos la cláusula de devolución y la fecha comprometida con la propiedad antes de calcular nada. Sobre esos dos datos se construye el calendario hacia atrás, jornada a jornada, y se detecta enseguida si el plazo que te han dado es realista o si hay que negociarlo.
Visita y acreditaciones
Recorremos la nave midiendo volúmenes reales, contando módulos de racking y anotando muelles, alturas y anclajes. En recinto con control de acceso tramitamos en paralelo las acreditaciones del personal y de los vehículos, que es lo que suele retrasar el arranque.
Oferta con alcance escrito
Damos una cifra firme referida a una lista concreta de trabajos, con el valor de lo recuperable ya descontado y con lo excluido dicho antes de empezar. Los residuos peligrosos se identifican ahí y se derivan a empresa acreditada.
Ejecución en ventanas
Trabajamos en las franjas acordadas con la propiedad, con el parque y con las empresas vecinas: primero mercancía y embalaje, después equipos de manutención, después racking descargado y arriostrado, y al final instalaciones y repaso del pavimento.
Acta y expediente
Cerramos con reportaje fotográfico por zonas, justificantes de entrega de cada corriente en planta autorizada, certificados de destrucción cuando los hay y un acta firmada que la propiedad o el administrador puede archivar sin añadir nada.
Qué se saca de una nave de Zona Franca y con qué destino
Retiramos racking de altura y estantería de picking, equipos de manutención y sus cargadores, paletería, rolls y embalaje, stock propio y material obsoleto, mobiliario y equipos informáticos con destrucción certificada, y chatarra férrica y no férrica con pesada justificada. La mercancía de terceros se aparta e inventaría al margen.
Qué condiciona una entrega de nave en Zona Franca
Tienes otros polígonos del Prat disponibles, puedes ver qué incluye y escríbenos desde contacto.
Preguntas frecuentes en Zona Franca
¿Qué pasa si no llegamos a la fecha de entrega de la nave?
En El Prat es la pregunta más cara de todas, porque aquí la nave suele estar ya comprometida con el siguiente ocupante y el contrato acostumbra a fijar un importe por cada día de demora. Nuestra respuesta es preventiva: hacemos la cuenta atrás antes de aceptar el encargo. Repartimos el trabajo por jornadas desde el día de entrega hacia atrás, contamos las horas reales de acceso disponibles y comprobamos si los muelles utilizables dan para el número de camiones necesarios. Si la cuenta no sale con los medios previstos, se dice en la oferta y se propone reforzar el equipo, ampliar franjas o negociar días con la propiedad. Lo que no hacemos es aceptar una fecha para llegar tarde a ella.
La nave está dentro de un recinto con control de acceso. ¿Complica el trabajo?
Lo condiciona, sobre todo al principio. En el entorno del aeropuerto y de la Zona Franca hay que acreditar previamente a los operarios y a los vehículos, aportar la documentación de coordinación de actividades empresariales con la empresa titular del recinto y solicitar ventanas horarias de entrada y salida. Esa tramitación puede llevar varios días y es el motivo más habitual de que un desalojo arranque tarde, así que la lanzamos en paralelo a la visita de valoración y no cuando la oferta ya está aceptada. Dentro del recinto trabajamos con las normas de circulación y de horario que marque la propiedad, sin excepciones.
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