Transpaletas, retráctiles y baterías: qué valor tienen los equipos cuando cierras un almacén

Transpaletas, retráctiles y baterías: qué valor tienen los equipos cuando cierras un almacén

Cuando una empresa deja una nave logística en El Prat, la conversación sobre el importe del desalojo suele centrarse en el racking. Es lógico, porque es la partida más voluminosa. Pero hay un segundo capítulo que mueve más dinero del que la gente cree y que se resuelve mal con mucha frecuencia: los equipos de manutención. Transpaletas eléctricas, apiladoras, carretillas retráctiles, contrapesadas, preparadoras de pedidos, envolvedoras, básculas de plataforma, transportadores de rodillos y toda la infraestructura de la zona de carga de baterías. Ese conjunto se puede vender, se puede achatarrar o se puede tratar como un problema, y la diferencia entre las tres opciones es puramente de método.

Qué determina el valor de una carretilla usada

Cuatro cosas, y ninguna es la antigüedad por sí sola. La primera son las horas de trabajo acumuladas, que en un equipo de almacén dicen mucho más que los años. La segunda es el estado de la batería de tracción, que en un equipo eléctrico puede representar una parte enorme del valor: una batería con capacidad conservada y mantenimiento registrado cambia por completo la tasación. La tercera es el mástil y el sistema hidráulico, donde los daños estructurales o las fugas restan mucho. Y la cuarta es la documentación: revisiones, manuales y declaración de conformidad. Un equipo con papeles vale bastante más que el mismo equipo sin ellos.

La zona de carga de baterías merece capítulo aparte

En casi todos los almacenes con equipos eléctricos hay una zona específica de carga: cargadores, bancadas o estanterías para baterías, sistema de extracción o ventilación forzada, protección del pavimento, cubeto de contención y a veces instalación de agua desmineralizada. Al desalojar, esa zona plantea dos asuntos. El primero es que la instalación eléctrica y la ventilación suelen ser mejoras del arrendatario y el contrato decide si se retiran. El segundo, más delicado, es que las baterías de plomo contienen electrolito y son un residuo peligroso: no las manipulamos nosotros. Se identifican, se dejan fuera del alcance por escrito y se derivan a una empresa acreditada. La estructura, los cargadores y la estantería sí entran en nuestro trabajo.

Reventa, achatarrado o cesión: cómo se decide

Cada equipo recibe un destino en el inventario previo, y el criterio es económico, no sentimental. Si tiene demanda en el mercado industrial de segunda mano y el estado lo acompaña, se destina a compra por un tercero y se valora individualmente. Si el coste de repararlo supera lo que se obtendría, se destina a achatarrado, se pesa con justificante y se computa por material. Si el titular quiere cederlo a una entidad y el equipo está operativo, se documenta la cesión. Y si contiene datos, marca o elementos identificativos que no deben circular, se destruye con certificado. Lo importante es que ese destino esté decidido antes de empezar, porque un equipo que se desmonta mal ya no puede volver a la primera categoría.

El metal que aparece cuando se vacía un almacén

Más allá de los equipos, un desalojo logístico genera una cantidad notable de material férrico y no férrico: perfilería de racking que va a corte, protecciones y quitamiedos, estanterías ligeras, jaulas y contenedores metálicos, bandejas eléctricas, tubería, chapa de cerramientos interiores y estructura de entreplantas. Ese material se separa por tipo dentro de la nave, se carga por corrientes y se entrega con pesada justificada. La diferencia entre hacerlo así y cargarlo todo mezclado se nota directamente en el importe recuperado, y es una de las razones por las que preclasificamos dentro y no en el patio.

Cómo se refleja todo esto en la oferta

Nuestro planteamiento es que el valor recuperado aparezca restado en la oferta antes de firmar, no prometido para después. Eso obliga a valorar en la visita, equipo a equipo y corriente a corriente, y a asumir el resultado. Es más trabajo previo y es más incómodo, porque a veces la valoración es menor de lo que el cliente esperaba, pero evita la práctica más extendida del sector, que consiste en insinuar un descuento indefinido que nadie puede comprobar después. Y si el valor recuperado llegara a cubrir el trabajo, se vería en la propia oferta; no lo anunciamos como reclamo porque en logística depende demasiado de lo que hay dentro.

Los papeles de cada salida

Todo lo que abandona la nave deja rastro documental. Las ventas a un tercero, con su factura y su albarán. El material achatarrado, con su pesada y su justificante de entrega. Los residuos ordinarios, entregados en planta autorizada con el documento correspondiente. Y lo que exige autorización específica, derivado a empresa acreditada, con su propia trazabilidad. Repetimos aquí lo que decimos en cada página de esta web porque es una distinción que protege al cliente: VACIADOSZAFA no es gestor de residuos acreditado. Somos quienes clasifican, transportan y entregan, y quienes se ocupan de que el papel exista y esté a tu nombre.

Un consejo antes de descolgar el teléfono

Si vas a cerrar un almacén, haz una lista de los equipos con su modelo, sus horas si las conoces y el estado aproximado de las baterías, y localiza las revisiones. Con esa lista, una valoración deja de ser una estimación a ojo y pasa a ser una cifra. Y si el traslado de la operativa a otra nave implica que parte de esos equipos se van contigo, dilo desde el principio: cambia el alcance, cambia el calendario y cambia el importe recuperable. Es exactamente el tipo de dato que conviene poner encima de la mesa el primer día.

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